11.10.09

Taxing.El Prat de Llobregat


El padre con gorra que quita el sol de la nuca empuja al niño con bicicleta de cuatro ruedas en el fútil intento de acompañarle o ser acompañado. Casi me doy al sentimentalismo en la vista de sus marcadas mejillas de esforzado. Alrededor del aeropuerto del Prat hay una serie de caminos que fijan una escenografía siglo XXI: el hight tech aeronáutico mezclado con la apelación a lo natural y al ejercicio en compañía. Se diría que los aviones contaminan menos cuando los ves en el mirador como quien ve las aves del delta (del río Llobregat) en su flujo migratorio. Se diría que las alcachofas y las coles del Prat son más verdes, más sanas y más ricas que cualesquiera otra. Es la ilusión del Sunday morning del aborrecido e injustamente infravalorado Lionel Ritchie y es la ilusión de haber utilizado cualquiera en su forma en plural y femenino. Es por eso finalmente que hoy todo parece otra vez muy nuevo, muy verde, muy sano, muy lejano, muy estudio de arquitectura moderno, de luz mediterránea y amable impecabilidad escandinava. El paseo es leve, las articulaciones no se resienten, la compañía es inmejorable. No me canso como tampoco lo habrá hecho el padre con gorra que quita el sol de la nuca. Ya en la tarde, duchado, postrado, sereno, la refulgencia de la sonrisa de niño de Lionel, el tramposo, el traidor del funk, me fija en su dentadura postiza.
PD. Como no se me incrusta correctamente el vídeo, paso el enlace. Hagan abstracción de los trajes, bitte, pero no así de las poses metaleras de la banda.

5.10.09

La reina de Gales

Laodamas, hijo de Alcínoo, rey de los feacios, en la "Odissea" traducida por Riba, le incitaba a competir.

"..car no hi ha glòria més gran per un senyor, a la vida,

que allò que amb els seus peus i amb els seus braons acompleixi"

Así, con estas citas de hace 29 siglos me iba despachando yo en el verano, con la esperanza de que las vacaciones fueran el inicio de la preparación de una nueva maratón y la consiguiente expiación de pecados anual en el tortuoso camino de gloria otoño-invierno de los populares.
Seis minutos de trote de niña en Cantreff, junto al canal del río de las lánguidas embarcaciones y esforzados gondoleros padres de familia en la tarde galesa, no parecían nada serio. Al final del camino estaba el castillo del primero de los Tudor, en Pembroke, pero la historia continuó lejana e inasible a mis rodillas.


Al día siguiente, en Tenby, compró en la librería el top 1 de ventas, un relato en primera persona de Rosie Swale Pope que con 57 años dio la vuelta al mundo por el hemisferio norte: Europa, Asia, Siberia, Alaska, Estados Unidos, Islandia y vuelta a casa. Me engolfo en la lectura con vagas esperanzas de imitatio y pasó del Ulises astuto y resonante a la dama siempre esperanzada, siempre agradecida, siempre valiente. Ulises, el ingenioso, respondió a Laodamas que "¿per què m'inviteu amb mots que fereixen?" y escurrió el bulto y compitió de la mejor manera que sabía: explicando su historia de venturas y desventuras, y emocionándolos sencillamente como Rosie me emocionaba en las noches de verano.

7.8.09

La malheur. Londres


Con esperanzas de iniciar mi "temporada", me aguardaba el tiempo del norte, caminos conocidos y días tranquilos. El origen del caballero inglés viene de la postración por sus rodillas: Knight-knee. He aquí que yo descubro mis orígenes nobles. El dolor me hace famosear (por las muñecas) en dos intentos que juzgue alentadores pero que resultaron patéticos. No sé qué tanto por ciento vacacional se ha ido al garete. No quiero ni pensarlo. El eubeo león de la izquierda, que acompañó en el comercio (rapiña) mediterráneo a sus propietarios por Siria o por Sicilia o por Túnez y que ahora yace tranquilo delante del jarrón exquisitamente decorado del s.VIII a.c. se ríe claramente de mi desazón. Recapacito: ni somos caballeros ni gentilhombres y por lo tanto el león, que es el símbolo reconocido del poder, claramente me ignora. Dice el otro*: "Toute souffrance est bonne ; toute souffrance est utile ; toute souffrance porte ses fruits ; toute souffrance est un univers". Apuro la copita de vino rosado de botella de tapón de rosca en el ferragosto londinense, destapo la cajita con los seis donuts (1,98 € al cambio) y procedo a esperar.

*Michel Houellebecq, Rester vivant. Méthode


2.7.09

La mano baja lenta. La Monumental. Barcelona


Y el diestro corre. No huye, busca la distancia para provocar alegre la embestida. Es el único arrebato diferente a los otros, verticales y circulares. El toreo, como el baile, es arte del caminar. Quien no lo entienda así hace remolinos que no mueven el aire, mero gesto barroco aunque el toreo sea una danza de vueltas. El torero traza emocionados pases precisos. La serenidad es el desmayo. No quiere alargar, quiere descender. Está buscando el centro del universo. El toreo es un arte del caminar que no necesita de piernas sino de manos que alivien los caminos. Cuanto más abajo, más ciertas, más cerca nuestro. Hace años lloró, hoy las lágrimas eran de otros.

15.6.09

El nuevo siglo victoriano. Londres

To Nina

Los británicos consideran que Obama les robó el protagonismo en la celebración del 65 aniversario del D-DAY cuando fue de ellos el mérito principal. Se sienten desagradecidos por los franceses que no invitaron a su principal mujer, la reina. Es el orgullo herido de la pérfida Albión que ahora asiste además a un drama de profundidades shakesperianas, de palabras fuertes acabadas en -ón: traición, ambición, conspiración.

Durante la noche del aniversario cayó la negra tempestad. La mañana es fresca y clara, genuinamente inglesa. Desconozco la temperatura en Normandía, pero aventuro que fue la misma. Voy por el camino ya conocido, cabe el Támesis, bordeo charcos y me pican las ortigas. Un cartel lo anuncia como Pedestrian Walk pero debería ser llamado como Runners Walk ya que no hay caminantes (desaparecidos, timoratos) sino básicamente corredoras. Son ellas las lady Macbeths brownianas y ellas las líderes de las diferentes universidades inglesas y americanas (y seguro que españolas), las verdaderas principales mujeres.

Corren más y con más constancia que los cinco pelagatos con los que me cruzo. Enarbolan camisetas de clubes atléticos como los ciervos lucen su cornamenta y hablan fuerte para las costumbres locales, pero ellas son más y por lo visto más preparadas. Son rubias, altas, y fuertes como lo son las remadoras de los clubes de Putney , que bogan paralelas a mi trayecto. Todo huele o recuerda a la vieja y gloriosa Inglaterra. Hay una de las remeras que es pelirroja, que no es ni más alta ni es más fuerte que los demás, pero se destaca. Tiene algo antiguo en su porte, una sombra meridional quizás. Parece como el resto pero es diferente. Es una no correspondencia exacta. Es una de las suyas pero también es una de las nuestras.

Los patos salen en bandada y cruzan el río hacia Fulham y después hacia Chelsea. Algunos británicos se sienten, pensando en la pelirroja más agradecidos a otro sur que no es el francés y los del sur, por una vez, se sienten doblemente agradecidos a los británicos. Estos, ya olvidados sus dramas, miran hacia delante, lejos, donde los patos.

6.6.09

Trifásico mañanero.



Llegó el calor y ya estoy en el parque Güell bien pronto. Subo y bajo por el tramo del riachuelo que aparecía y desaparecía según las lluvias y que guardaba los hilillos de agua donde cada verano nacían renacuajos. Renacuajos de Barcelona, con denominación de origen a la sombra de los algarrobos. Aquí los buscábamos y guardábamos después en botes de cristal. Renacuajos negros a los que vi nacer las patas y después despeñarse desde un incierto receptáculo en un patio de luces del Carmelo donde pensaba que vivirían con nosotros en nuestra humilde morada, en bella compañía. Era entonces cuando llegó el profeta, con sus largas piernas y sus botas Puma, que era el detalle que le diferenciaba de todo el resto y aquella liga hubo por fin un paseo triunfal y el 0-5 y yo que lo disfruté jugando junto a los muebles de formica entre radios, humo y olor a licores. Nunca más supe de aquello. Pasamos después del blanco y negro de la televisión a ver mejor los colores pero entonces fue el blanco más persistente para mí y para los míos, pero no por ello, desafortunadamente, más triomfant. Y el niño que admiraba aquellas botas ya no se fijó más en ellas porque miraba las de los otros. Y pasaron los años. Y el joven hombre que olvidó aquellas botas y al que le dieron vergüenza los cariños de su presente, esa es la verdad pusilánime, dejó finalmente de interesarse por los unos y por los otros porque tenía la secreta esperanza que todo aquello pasaría y no volvería más y le dejarían en paz. Y aquello siempre vuelve, ya está inserto en el ADN de las mayorías. Y otra vez a las andadas inversas. Pero así como es imposible no sustraerse, es posible no sentir. Claro que disfruto del momento y tengo alegría, empatía y correspondencia, como diríamos, colectiva, pero hay algo que no fluye, que no acaba de salir de dentro. Y eso sale o no sale y ni sale para estos ni mucho menos para los otros.
Un día apunté que solo soy quien dejé de ser y al otro descubro en JB BALLANTINE que el historiador Hosbawn dejó dicho que “no soy capaz de recrear la persona que fui”. Parecen antitéticas pero ambas frases tienen razón. Soy el de siempre, más triste, viejo, cansado y pensativo pero los recuerdos están ahí, traicioneros y reveladores. En el riachuelo del parque ya no se estanca el agua. Ahora está canalizada, controlada en su desagüe. El riachuelo está seco. No quedan ni renacuajos ni algarrobos. Esta mañana la ciudad bulle esta como ocurrió hace tantos años aunque no me acuerde. Los niños todos y los míos van vestidos con sus colores y cantan y cantan. En el colegio se oye el himno por los altavoces derretidos.

22.5.09

Contrareseña. O la dignidad gafapastista.


Pues es una suerte que haya comentarios como el que sigue, que es el segundo del anterior post y en el cual el amigo sinaloense se desparrama. Nada más que por eso, trato preferente, y además va del correr:
NOTA: lo de la avispa y la mariposa lo cogí de una reseña sobre el libro de Norman Mailer sobre Clasius Clay, que no es la que está vinculada, advierto

Hace menos de dos meses estuve en casa luego de tres años de ausencia. Un tema al que recurro últimamente. El paseo por casa hizo posibles momentos varios. Primero, claro está, ver a la familia. Después, casi con la misma importancia, ver el puerto en el que crecí y del que, a pesar de las filiaciones primer-mundo estoy, de forma real o fabricada, enamorado. Lo demás fueron dos semanas iniciales jugando al asunto de la escritura. O lo que sería algo similar jugando a los epitextos y los peritextos. (Hago amagues, salto la cuerda, subo y bajo escaleras; pierdo sólo medio kilo). Fue una buena experiencia. Mirar el ejemplar impreso sólo unas horas antes de presentarlo. Llenar el ágora improvisada a los pies de un kiosco en la plazuela donde se hace una feria sobre libros. Una feria a la que asistí ya muchas veces. Como lector adolescente primero, luego como currante librero de ocasión y ahora, como novel autor. De lo que se dijo y de lo que se intentó allí poco vale la pena traer a cuento, aunque sea eso lo que hace prudente este comentario. Sólo reiterar una insistencia pertinente ahora con eso del contrareseñismo: ejercicio. (Abdominales, sentadillas, bicicleta; ni un kilo). A pesar del ejercicio lo menos loable sería pedir entonces indulgencias que apelen a la juventud del autor. Nada de eso. Pero sí insistir en la inocente, no por eso menos genuina, necia, creencia en los proyectos de obra. Entonces lo común de los agradecimientos: el atrevimiento de las citas del crítico, la figura esa, de la avispa y de la mariposa y, sobre todo, el futuro que se augura, idea en común con la inocencia de la obra-proyecto.
Aquí también el punto y aparte necesario, el legítimo gafapastismo. Las pretensiones no son intelectuales, encima de ellas se empeñan las creativas por un asunto sencillo. El joven autor, embelezado sí por los proyectos, por las formas, por las estructuras, por las elucubraciones ombligistas, que, si acaso son en apariencia actuales se intentan ya desde hace demasiado, no es capaz de afiliarse a los intelectuales admirados, no hay verdades disponibles en su mochila negra. No hay oportunidad para hablar más allá de lo poco que pasa por delante suyo, llamémoslo falta de experiencia, llamémoslo modestias falsas y modestias verídicas. Ahora, el argumento es ese. (Salgo a correr al parque, hago calistenia; apenas kilo y medio, ya es bastante.) Agotado por el ejercicio, tal vez me coma un chocolate y la rutina agotadora se prolongue más sesiones. A fin de cuentas es que soy bajito y hacer cintura me resulta un poco más difícil, será por que los kilos que subo se me notan muy rápidamente.

Por aquello de que yo tampoco me lo creo, puede consultar un apunte metaliterario en el siguiente cerrado y muy poco bloguero espacio:
http://archivohashed.blogspot.com/

16.5.09

El Renault 7 en Mazatlán, Sinaloa, México.


De corredor globero a crítico ocasional, de algo hay que morir. Dice Mario Hinojos, el señor de la foto, autor de la novela "Round de Sombra" que no tiene pretensiones intelectuales, sólo creativas. Y yo no me lo creo.
Cierto gafapastismo literario busca desiertos, territorios límites, carreteras, si son secundarias mejor, truculencia. Un cierto aire vintage diríamos. Y si no, qué pinta el R7 accidentado en la costa este americana. Una pena no haber recuperado el color crema que era propio de muchos de ellos. Cierta corriente actual se recrea en la estética serie B. El tufillo manierista se intenta corresponder con la apelación al fragmentarismo. Es entonces cuando asoma la parte más peligrosa, la metaliteratura, el intento de explicación de la poética propia bien de manera directa bien apoyada en el repertorio de citas e introducciones. Son estos los kilos que ha de perder el boxeador antes de su entrada en el ring.
Pero, ai las, resulta que aunque no adelgazó, tiene cintura y combina bien la frase corta y las ráfagas de acciones con sintáxis más atrevidas. Que adjetiva fetén: "canilla cóncava, lampiña y delgada, el jugo agridulce y aceituna", que los temas son buenos, de los que permiten hablar de lleno del amor, el tiempo y la muerte: la renuncia, la desaparición, la impostura, el suicidio. Y es así cómo en tres páginas explica con brío y profundidad la historia del Mongo Minnioso, como un fantástico cuento hipercorto. Es entonces cuando me creo lo de que no tiene pretensiones intelectuales. Estas han enmudecido, han salido del foco y se han convertido en el motor de la búsqueda de la palabra precisa al servicio de diferentes niveles de lectura, donde se cruza la pequeña historia con la gran Historia, las personas con las inspiraciones, el tiempo con sus letras. Y es en estos momentos donde, como el gran Cassius Clay, el texto flota como una mariposa y pica como una abeja.
Intuyo que todo lo que vendrá después está en "Round de Sombra". Será un bonito ejercicio ir desentrañando las señales para los críticos y los lectores del mañana porque su proyecto es muy ambicioso aunque el autor lo niegue.

- "deje de andar de hocicón y concéntrese en lo suyo JJ"

Te tomo la palabra y a otra cosa, mariposa

22.4.09

El churrero vocacional. Málaga-Bruselas



Volvemos al sur otra vez para mantener la memoria y también para intentar que quede fijada. Retengo la foto de familia que buscaba, sin blanco ni negro, llena del color de las tardes del sur. En aquella hubo nubes y un aguacero que limpió las calles, que las hizo más brillantes todavía que el parque de Málaga cuando lo riegan con meticulosidad cada mañana. Este es una ensenada de árboles con maneras de jardín botánico donde juegan los niños a subir al castillo de madera y sus padres les suben al burrito de metal y les hacen la foto como todas las familias de la ciudad han hecho los últimos 40 años. Allí encontré la foto sobreexpuesta a la luz.
“En secreto, escondo mis temores” y en público presento mis perplejidades ligeras.
Hoy he vuelto a otro parque, al de Bruselas, de rectángulos y triángulos masónicos, y lo veo por primera vez soleado y radiante, polvoriento casi. Siempre que vengo a la capital de Europa lo busco y esta vez he llegado a él par hasard. Volvimos a Málaga buscando al churrero de la esquina de la calle Merlo y él ya no estaba. Yo lo había visto, feliz con las jeringas y el aceite, los fines de semana después de su trabajo blue collar. No sabemos dónde fue pero sí que su vocación era bien firme, estirpe pura de Málaga.

13.4.09

VISTAS DESPEJADAS (2007-2009)

He recorrido parques a la tarde y a la mañana, puertos y playas, urbanizaciones y murallas, centros de ciudad y polígonos industriales. No me adentré por parajes inexplorados y si lo hice fue con aprensión y sin voluntad de ver, sólo huir. He visto la foto inversa de las industrias y los cementerios industriales olvidados simplemente unos años antes. He tenido la sensación de las mañanas extrañas en los países raros y la certidumbre de descubrir algo que, después de escrito, es solo recuerdo. Mero heroísmo urbano.

Han sido días de pequeñas exploraciones y pequeños descubrimientos. Correr es una posibilidad de experiencia estética: a pocos metros de donde estés siempre habrá un escenario móvil, con profundidad de caja y atrezzo natural y un presumible hallazgo visual o de otra índole. Correr es una palanca hacia otros tiempos de menos uniformidad natural, espacial y también mental. Necesitamos otros sitios, candidatos al desfile de lo bello y después al de lo manido aunque todo sea reconocible: las vacuas novedades y los restos de un pasado que empieza a ser lejano pero que sigue pesando lento, muerto, pobre y lo que es peor, equiparable.

Pero también hay veces en que el mundo es un pequeño lugar tranquilo, que sus restos son habitables, que hay gratitudes irremediables o que disfrutamos del regalo de la luz reparadora. El esfuerzo es un ejercicio de nostalgia, un seguro activador de los resortes de la evocación. Así, las mañanas son extrañas y son también estados de ánimos, unas veces errantes y otras veces fluyentes y las serenas o las muy serenas se apuran respirando fuerte. En la ciudad, con suerte, el sol pálido mece un leve viento o el pálido viento mece un leve sol.

Sólo quedan sensaciones sobreexpuestas. Los capítulos de gozo y de los momentos de nostalgia, del tanto tiempo perdido y del tanto tiempo aprendido. El cuerpo que se resiente. El recuerdo que se desvanece. La vida animal de la ciudad vista y oída. El renacer necesario. La corta vida de perro por gastar. Las geografías trastocadas en un mundo más corto aún.

Ha sido un ascensión a lo divino real. Todo ha sido rápido, extraño y amenazante.